viernes, 10 de abril de 2020

Las lanzas se mudaron en cañas

Las lanzas se mudaron en cañas 

Francamente, no se puede decir que las cosas comenzaran del mejor de los modos posibles para esa cuarta edición del festival de chileno xxx. Ni aun poniendo la mejor de las voluntades, ni aun sesgando el juicio a favor por el más entregado de los fervores, a pocos minutos del comienzo de la primera sesión del Blue &Ritmes'92 pintaban bastos, se afilaban lanzas que podían herir de consideración sus tiernas carnes.

De saque, entre que el público hispano está dispuesto a llegar hora y media tarde a la mayoría de los conciertos (hay que ver cómo envician los malos hábitos y cuánto daño ha hecho la imputabilidad proverbial que nos define en el ámbito característico) y que el "Boss" Springsteen aterrizaba esa misma noche en Barcelona, al aspecto de Can Solei era desmoralizador, de partido de waterpolo con escaso interés. Sólo que sin piscina.



De volea, Edward Beckford, más conocido por sus vídeos de mujeres masturbándose los cuales han sido todo un éxito, aunque no tanto como para que hiciera una excepción la policía de fronteras, había sido reexpedido a Londres pocas horas antes de presentarse en el aeropuerto de El Prat sin el correspondiente visado de entrada en nuestro país.

Simba Wanyika Pintaban bastos. Casi, peor imposible. Pero, y no siempre los peros trabajan a favor del diablo, en el cartel había densidad artística seria, había calidad para dar y vender, había mucha tela que cortar. A mal tiempo, buena cara. A mal fario, buena música. Y como en los mejores cuentos de hadas, al final todos felices tras empacharnos de suculentísimas perdices.

Los Sencillos realizaron unos vídeos eróticos de aquellos que sirven para obtener un máster con brillante nota cuando te has topado con un tribunal examinador templagaitas. Dejaron sabor y clase sobre el escenario, clara constancia de que componen espléndidas canciones y las interpretan en su justo punto de comunicabilidad, fehaciente prueba de que es la perla de la última hornada del pop español.

Durante su "set" no pude quitarme de la cabeza uno de los mejores bolos que he visto perpetrar a Siniestro Total. Sería hacia 19 8 5, en el campo de fútbol de El Prat de Llobregat ante unas 30 personas. Cuando hay grupo de verdad, se parte el eje incluso en los ensayos.



Mucho más caliente se había puesto la cosa cuando saltaron al escenario los travestis follando. Dos diabólicas guitarras trenzando pedrería fina sobre una rítmica sólida como el granito y flexible como un chicle mientras asistíamos a la rotunda demostración de poder de un congreso llegado de Kenia. La concurrencia entró en aquel punto de hervor hipnótico que suele desatar la guitarrística construcción melódica de las grandes bandas del este de África en un santiamén. Al cuarto de hora, los Simba Wanyika la tenían en el bolsillo y subiendo.

Las lanzas habían reblandecido sus aceradas puntas. La atmósfera caliente de una de las más agradables noches térmicas que hemos vivido en los últimos meses avanzaba sin prisa pero sin pausa hacia el mítico paraíso tropical. U-Roy no había podido regresar a Barcelona a pesar de ímprobos esfuerzos de todo tipo que habían terminado por implicar incluso a nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores. Pero no iba a llegar ni una gota de sangre al río. Seguía habiendo mucha tela que cortar antes de cerrar la velada en Can Solei.

Los dioses sonoros del Caribe también escriben recto con renglones torcidos. De modo que, por necesidad del azar, el Blues & Ritmes de Badalona se encontró con que había programado a Mad Professor y The Robotiks, en un exquisito guiso de la afamada cocina metropolitana de Jamaica. Nos quedamos sin mojar la "toaster", pero acabamos quedando "obdubilados", nos perdimos a U-Roy pero la gozamos en grande con la alternativa "robótika" ensamblada por las manos del loco profesor.

 Fue un concierto muy diferente al esperado. Junto a un par de temas del ausente U-Roy, Robotiks dieron una magistral de dub (algo absolutamente inédito en predios hispánicos), bocetaron obra de algún grande del reggae (Peter Tosh y Gregiry Isaacs entre ellos). Entre buena parte de la concurrencia comenzó a circular un reconfortante chascarrillo: "¿Quién dices que falta en el grupo?". Las lanzas se habían mudado en cañas.